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Diario de Aprendizaje

Mapa mental de Conceptos Fundamentales

Para realizar el mapa mental que ordenase los conceptos adquiridos en la asignatura Conceptos fundamentales en didáctica de lenguas extranjeras hemos utilizado la herramienta digital C-Map Tools. Es un programa gratuito para estudiantes e instituciones educativas que permite realizar mapas mentales de forma muy libre y, además, que además se pueden personalizar mediante los formatos. En comparación con otras herramientas para crear mapas mentales, como podría ser X-Mind, creo que C-Map Tools permite mucha más combinación de flechas y nodos, mientras que los mapas mentales realizados con otros programas deben seguir un estilo más rígido. Como inconveniente, creo que C-Map Tools debería incorporar algún sistema para poder controlar el formato de la página y, de este modo, tener más presente cuál será el resultado final una vez el mapa esté impreso. Debo decir, sin embargo, que me ha gustado mucho este programa y creo que lo utilizaré cuando tenga que realizar otros mapas mentales.

En mi grupo, integrado por Diego Gaete, Alfredo López y yo, Laura Acosta, hemos situado en el centro del mapa como idea de partida el concepto de la Competencia comunicativa, formulado por Hymes en el año 1971. Creo que este concepto es clave para la idea de lengua que tengo y que quiero enseñar a mis futuros alumnos: la lengua como herramienta para comunicarnos, así los alumnos no deberán conocer solo la lengua, sino también la habilidad para usarla de forma que sea formalmente posible, real, apropiada y factible. Este concepto es desarrollado por el mismo autor en el modelo de análisis sociolingüístico del discurso S.P.E.A.K.I.N.G.: en este modelo Hymes analiza todos los factores que entran en juego en la interacción lingüística. Así, la S se refiere al escenario (scene), la P a los participantes (participants), la E a la finalidad (end), la A a los actos de habla (speech acts), la K a la clave (key), la I a instrumentos (instrumentalities), la N a la normas (nomrs) y la G al género (genre). Tanto el concepto central del mapa mental como la formulación de este concepto están en el mismo tono de amarillo.

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Diario de Aprendizaje

Presentación del Diario de Aprendizaje

El viernes tuve que presentar el Diario de Aprendizaje realizado para Metodología I. Fue una presentación un tanto extraña en relación a cómo la percibí, pero ahora la recuerdo y estoy bastante contenta con el resultado.

Además, era la primera vez que utilizaba Prezi y tengo que decir que quedé muy sorpendida por lo fácil que es utilizarlo y lo «resultonas» que quedan las presentaciones solo aplicando un par de tonterías. También es verdad que es muy fácil abusar de efectos, giros y zooms, y que al final nos quedé una presentación no apta para personas que no se hayan tomado una biodramina.

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Actividades Diario de Aprendizaje

Secuencia didáctica

Hoy he tenido que presentar dos trabajos para Metodología I: una secuencia didáctica y la presentación del diario de aprendizaje.

La secuencia didáctica la debería de haber presentado en diciembre, pero por cuestiones personales no podía trabajar en grupo y la he presentado ahora sola. Aunque trabajar en grupo es más lento y cuesta ponerse de acuerdo, he echado mucho de menos la discusión con los compañeros, que te hacen ir más allá y negociar los contenidos. Creo que en eso he perdido mucho, porque esta era la primera secuencia que preparábamos y siento que habría aprendido más si hubiese tenido la oportunidad de discutir con alguien.

Le di bastantes vueltas a qué quería hacer y cómo, y al final me decidí por hacer una secuencia sobre el uso del Futuro. Esta es la presentación:

Después de la presentación, las profesoras Carme Arbonés y Begoña Montmany me han hecho los siguientes comentarios:

  1. Falta la temporización.
  2. Hay una actividad (¿qué seré de mayor?) que no expresaríamos en futuro, sino que utilizaríamos la perífrasis quiero + infinitivo.
  3. Hay muchas actividades sobre el uso del futuro, pero no trabajo otros contenidos que también harán falta para la tarea final como pueden ser los comparativos, los superlativos, expresiones temporales de futuro, léxico, etc.

Por todos estos comentarios, me he quedado un poco con mal sabor de boca y  he decidido rehacerla, incorporando estas sugerencias. Este es el resultado:

He intentado temporizar las sesiones, pese a que creo que es muy difícil hacerlo sin preparar todas las actividades al completo, para poder ver todos los pasos que tendrían. He eliminado la actividad «Â¿qué seré de mayor?» y he añadido otras que sirvan para la tarea final, por ejemplo, para trabajar vocabulario o los comparativos. Aún le faltaría mucho más trabajo, pero quería ver, aunque fuese un poquito, cómo afectarían los cambios que me han sugerido las profesoras. Ahora veo que la secuencia es un poco más completa, que no me quedo solo en el aspecto gramatical y que intento guiar más a los alumnos para la tarea final. Aún así, como ya he dicho, me faltaría mucho trabajo por hacer para que la secuencia estuviese completa, ya que esto es solo el planteamiento.

¿Os animáis a proponerme más cosas que se puedan mejorar?

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Diario de Aprendizaje

El buen profesor

Todo el mundo que se dedica a la enseñanza tiene un referente: ese profesor que nos enseñaba de una manera especial que nos hacía querer aprender más y más. Algo similar al «yo, de mayor, quiero ser así». Y es inevitable hacernos una pregunta: ¿por qué me gustaba ese profesor? ¿Qué características tenía que me hacían pensar que era un buen profesor? ¿Qué hace de alguien un buen profesor?

En Metodología I estuvimos reflexionando al respecto al principio de curso pero hasta ahora no me he atrevido a publicar mis reflexiones. Aunque en clase estuvimos viendo algunos perfiles de buen profesor, creo que es muy difícil hacer una caracterización de este tipo, porque cada persona tiene sus propias expectativas de cómo es un buen profesor. Todos hemos vivido esa situación en la que entre compañeros de clase discutimos por qué o por qué no nos gusta un profesor.

Creo que esto se debe a varios motivos. En primer lugar, tal y como comentan Williams y Burden en Psicología para profesores de idiomas, cada alumno tiene unas expectativas de cómo debe ser la enseñanza y estas expectativas pueden chocar con las del profesor y crear conflictos. Además, no solo las expectativas influyen, cada alumno tiene un estilo de aprendizaje que quizás no se corresponda con el tipo de enseñanza que realiza el profesor. Finalmente, creo que no debemos olvidar que trabajamos con personas y, como es común en las relaciones interpersonales, la personalidad y la afinidad influyen.

Personalmente, siempre he sentido fascinación por los profesores que te hacen tener la sensación de que estás descubriendo cosas. Ellos tienen clarísimo hasta dónde te quieren llevar, pero no te lo muestran, sino que te van guiando, paso a paso, hasta que llegas al fin por ti mismo y puedes ver el recorrido que te ha llevado hasta ahí. Por eso, cuando en clase de Metodología I nos dijeron que escogiésemos una palabra para describir a nuestro profesor ideal, yo elegí la palabra «guía». Creo que la seguiría eligiendo aunque ya hayan pasado casi 3 meses desde esa pregunta. Y, quizás, esa es la sensación que me gustaría dejar también a mis futuros alumnos. Si pudiese elegir una situación futura ideal, me gustaría trabajar con los alumnos de manera en la que fomente su trabajo autónomo: ayudarles a descubrir, darles empujones cuando se estanquen y mostrarles todo lo que han evolucionado.

Y, como he dicho anteriormente, creo que todo el mundo tiene su propia visión de su buen profesor. Así que  me gustaría saber: ¿cómo es el vuestro?

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Cajón de sastre

Poniéndome al día

Hace mucho tiempo que no escribo y no es por falta de ganas, ni mucho menos. Como ya comenté en esta entrada y como ya le he contado a varios de mis profesores, lamento no tener más tiempo para reflexionar y escribir sobre ideas que voy teniendo. Me conformaría con hacer solo breves apuntes y entradas para en un futuro volver a leerlas y que se me vuelva a despertar el «gusanillo» e investigar más sobre algunos temas. Pero en diciembre hemos tenido un torbellino de trabajos que solucionar y que se me han llevado el tiempo y las energías. Además, trabajar en grupo es difícil y ralentiza el trabajo (pero de eso ya trataré en otra entrada).

Durante unos días voy a intentar volver a poner al día al blog, con algunas entradas o ideas que tenía anotadas en un papelito. En parte, porque no quiero que se me queden temas en el tintero y me olvide de ellos. Y, por otra parte, el día 14 de enero tengo que presentar este diario para la evaluación de Metodología I y, una vez más, la entrega de trabajos mandan y hay que irles dando forma. (Por cierto, se aceptan ideas de cómo presentar este cajón de sastre).

Pese a esta introducción de quejas y autoflagelación debo decir que también me alegro de tener tanto sobre lo que quiero leer y aprender, y de tener la sensación de que estoy trabajando mucho y aprendiendo aún más. Y, como no he hecho ninguna felicitación de fiestas ni balance del 2010, si que quiero dedicar un pequeño espacio a formular un deseo para el nuevo año: espero que este año nos traiga a todos ganas de aprender, para que acabemos el 2011 tienendo aún más ganas de mejorar.

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Reflexiones durante mi formación

La presentación de Gramática Pedagógica

A mediados de noviembre acabamos la asignatura de Gramática Pedagógica, impartida por Sergi Torner y Ernesto Martín Peris. Debo decir que por el título me esperaba otra cosa (creo que a muchos de mis compañeros les sucedía lo mismo), pero el primer día Sergi Torner nos aclaró que solo dedicaríamos un par de sesiones a hablar de problemas concretos de la gramática del español y nos íbamos a dedicar más a observar diferentes enfoques de la gramática, para poder utilizar un enfoque u otro en nuestras explicaciones gramaticales en clase. Así, cuando tuviésemos dificultades al explicar algún fenómeno particular, supiésemos afrontarlo desde diferentes perspectivas y ver cuál nos conviene más desde un punto de vista pedagógico. Sinceramente, este planteamiento me ha sorprendido y, además, ha hecho que abra mis opciones y mis miras a la hora de explicar un fenómeno gramatical, por ejemplo, plantéandome intengrar la gramática cognitiva o el análisis del discurso en las explicaciones gramaticales. Quizás sí que me han faltado algunos ejemplos más (y más concretos), pero supongo que el tiempo también apremia en algunas situaciones.

Una de las tareas que debíamos realizar para la asignatura era leernos una serie de artículos sobre un tema y hacer una presentación en la que agrupásemos las ideas contenidas en estos artículos. Nuestra presentación era sobre la Gramática pedagógica en el enfoque comunicativo. El resultado fue este:

No lo cuelgo porque piense que esté especialmente bien, sino porque creo que podríamos haberlo hecho mejor. Hicimos el esfuerzo de presentar todos los artículos juntos y fue una labor muy difícil, pero hubo un momento en el que nos «colapsamos» y nos quedamos ahí, no supimos ir más allá. Sí, había un esquema global, pero creo que no iterrelacionamos lo suficiente los artículos. Lo curioso es que esto lo veo ahora: el día de la exposición estaba muy contenta con el resultado. Además, era la primera vez en mi vida que hacía un Power Point (os parecerá increible, pero es así) y creo que me queda mucho por aprender en el arte de preparar presentaciones, empezando por la idea básica de no poner demasiado texto en cada diapositiva.

Todo esto me ha hecho plantearme varias ideas:

  1. Tengo que buscar tutoriales sobre cómo hacer bien una presentación: quería que mis compañeros pudiesen leerse la presentación en un futuro y acordarse de lo que les contamos, pero me pasé con el texto.
  2. Cuando estábamos preparando los contenidos estuvimos bromeando sobre la idea del filtro afectivo, de la que habíamos estado hablando esa semana en Adquisición de Lenguas. Creo que realmente nuestro bloqueo fue un «filtro afectivo», en el sentido de que llegamos a un punto en el que le habíamos dado tantas vueltas al mismo asunto que no supimos alejarnos y ver nuestra presentación desde fuera. Probablemente si la hubiésemos realizado con un poco más de tiempo para dejarla «reposar» un par de días para luego volver a ella nos habría salido mejor.
  3. He estado pensando también en la forma de evaluar. Sí, es cierto que debemos poner fechas límites, porque si no todo se podría alargar eternamente en el tiempo, pero estos días me estoy preguntando muchas cosas sobre el tiempo de maduración que necesitamos cada alumno. Quizás algunos alumnos necesitamos más tiempo para poder ir más allá, para poder alejarnos y acercarnos a las ideas que se nos proponen. ¿Cómo se puede compatibilizar esto con el hecho de tener que evaluar unos conocimientos?
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Traducción

Una viñeta personalizada

En esta entrada comentaba lo que puede aportar a la traducción tener la posibilidad de conocer al autor del que traduces.

Si además, el autor es un dibujante divertido y amable, te puedes llevar sorpresas tan agradables como este dibujo personalizado y dedicado que me regalgó Mike Hermans:

¡Muchas gracias, Mike!

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Cajón de sastre

Tricky Linguistics

Adoro A Bit of Fry and Laurie, si no lo habéis visto nunca os recomiendo que lo busquéis en YouTube y veréis lo divertidísimos que son todos sus gags. Hoy, no sé porqué, me he acordado de este video en el que se ríen de los lingüistas, quizás porque estaba pensando en el mapa de Conceptos Fundamentales y en la división entre competencia y actuación.

Espero que os ayude a llevar la depresión del domingo por la noche con una pequeña sonrisa.

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Actividades Diario de Aprendizaje

Mapas conceptuales para revisar el vocabulario

El pasado día 12 de noviembre tuvimos nuestra primera sesión con la profesora Begoña Montmany, que vino a la clase de Conceptos Fundamentales en la Didáctica de L2 para comentarnos qué tendremos que hacer en la semana de observación de clases.

Como ejercicio de «calentamiento» que nos sirviese para darnos ideas sobre qué observar en el aula, nos hizo pensar en tres términos que hayamos aprendido en estos dos meses de clase. Tuvimos que escribirlos en un papel sin que los viese nadie y, a continuación, explicar esos tres términos a un compañero para que los adivinase. El siguiente paso consistió en escribir los seis términos (los tuyos y los de tu compañero) en la pizarra, a modo de mapa conceptual. Para finalizar, de nuevo en parejas, tuvimos que clasificar los términos en tres grupos siguiendo el criterio que nos pareciese más adecuado.

Cuando ya acabamos la actividad estuvimos comentando con Begoña en qué consistía esta actividad y para qué se podría utilizar. Primero hablamos de los pasos que habíamos seguido:

  1. Pensar y escribir términos.
  2. Definir y adivinar los términos del compañero.
  3. Escribir los términos de la pizarra.
  4. Pensar criterios de clasificación y clasificar los términos.

Begoña nos comentó que hay estudios que demuestran que aproximadamente el 80% del vocabulario que se trata en el aula se olvida y que, por tanto, es muy importante realizar ejercicios de revisión de vocabulario, como este. Para revisar, lo importante es acotar el vocabulario, para poder ser capaces de adquirirlo. Lo interesante es que en este ejercicio la selección la hacen los propios alumnos. En ningún momento se les dice qué criterio deben seguir para escoger sus tres términos, pueden elegirlos porque sean los que más les cuestan, los que más se han repetido, los que más les gustan… En el segundo punto, al describir los términos a sus compañeros, activan la competencia estratégica que les ayudará a que su comunicación no se vea cortada por el hecho de que les falte una palabra. Además, trabajan la interpretación real: tienen que adivinar la palabra de sus compañeros, quien se la está describiendo lo mejor que pueden. En el tercer paso, ponemos en común y revisamos más palabras. Finalmente, en la negociación se desarrolla la interacción entre alumnos y es cuando aparece la verdadera comunicación, una comunicación real que tiene un fin concreto y que el alumno puede entender.

Esta actividad me pareció muy práctica para revisar léxico, porque se puede utilizar con cualquier nivel y porque, si se realizase con diferentes grupos sobre el mismo campo semántico, saldrían pizarras diferentes. Por tanto, el resultado depende exclusivamente del grupo donde se trabaja la actividad.

Esta actividad me gustó, no solamente porque veo que es muy útil y dinámica para la revisión del vocabulario, sino porque personalmente me sirvió para ser consciente de todo lo que hemos aprendido en estos dos meses. Al ver la pizarra llena de términos que antes desconocía y que ahora manejo con (más o menos) soltura, me di cuenta de mi aprendizaje, cosa que me ha hecho subir la autoestima y la motivación para seguir aprendiendo más. Además, en el momento de la clasificación, pudimos discutir sobre los diferentes conceptos y propició una reflexión natural y sin presiones que me pareció muy enriquecedora.

Os dejo el resultado de nuestra pizarra, que nos gustó tanto que no pudimos evitar fotografiar (siento la calidad, está hecha con un móvil):

Nuestra pizarra de conceptos fundamentales

¿Qué os parece? ¿Créeis que nos faltan muchos términos «básicos»?

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Traducción

La relación con los autores

La pasada semana tuve el placer de conocer a Mike Hermans, autor de la tira cómica sobre arquitectura Arch.Maaik, que llevo más de dos años traduciendo para las páginas webs +arquitectura y ArchTLAS.

La alegría de haberlo conocido es doble: por un lado, he descubierto que no solo es una persona ingeniosa, como demuestran sus tiras, sino que además es una persona muy profunda, con unos valores muy sólidos y que te invita a reflexión. Por otro lado, me ha permitido tener el privilegio de conocer al autor del que traduzco, un lujo del que no todos los traductores pueden disfrutar.

Como traductora tengo la responsabilidad de poner voz a las ideas de otros en mi lengua y eso significa, en muchas ocasiones, tomar decisiones en las que los matices, que parecen ser tan sutiles, se ponen de manifiesto. El hecho de conocer al autor del que traduces ayuda a tomar estas decisiones con más seguridad, sin tantas dudas, ya que, al conocer un poco más su ideosincrasia, puedes intuir qué diría el autor si pudiese hablar el idioma al que estás trabajando. No solo eso, sino que además sientes más valentía para hacer preguntas para aclarar conceptos e ideas, y, de este modo, poder hilar más fino y ponerte más en la piel del autor al que traduces.