Valoración del periodo de prácticas en la EOI de Vall d’Hebron (II)

Tras una primera entrada en la que hablé de las personas que han estado implicadas en este periodo de prácticas, me gustaría dedicar esta segunda entrada a la planificación de las clases. Empezamos nuestras sesiones organizativas con las tutoras el 23 de febrero, es decir, casi un mes antes de empezar el periodo de prácticas. En esta primera sesión se nos comentó qué haríamos en las cuatro semanas de prácticas (una semana de observación, otra de team-teaching y dos semanas para que nosotros impartiésemos las clases) y se nos presentó el contenido que teníamos que trabajar durante las 2 semanas que impartiríamos clases.

Los contenidos que nos asignaron fueron el discurso descriptivo y el instruccional. Empezaríamos con la descripción de ciudades, trabajando contenidos léxicos, el uso de las oraciones relativas y de los participios con función de adjetivos; para pasar a describir objetos, con una clara intención de trabajar la competencia estratégica; y, una vez hemos descrito estos objetos, podríamos pasar a explicar su funcionamiento. Estos contenidos se nos presentaron como un reto, sobre todo los contenidos gramaticales que teníamos que trabajar. Sin embargo, empezamos a organizar y a ordenar por días estos objetivos y contenidos para la siguiente sesión, que tuvo lugar el día 4 de marzo. Además, decidimos que el último día de prácticas, que coincidía con el 80º aniversario de la proclamación de la II República trabajaríamos este hecho histórico en clase.

A continuación, fuimos planteando la secuencia concretando más: día a día fuimos planeando actividades, contenidos y objetivos. También pensamos con qué dinámicas queríamos trabajar las actividades y cuál sería nuestro papel en cada una de ellas. Por supuesto, como nunca habíamos planificado actividades para una situación real de clase, no supimos calcular bien el tiempo que le dedicábamos a cada actividad, así que la ayuda de nuestra tutora para “limpiar” la planificación fue esencial. Para ayudarnos en nuestra planificación, tuvimos dos reuniones más con ella antes de empezar las prácticas y, además, cuando ya empezó nuestro periodo de docencia fuimos analizando con más detalle los días a medida que se acercaban.

Además de realizar esta planificación más longitudinal, que se extendía durante los 9 días que íbamos a impartir clase, trabajamos realizando planes de clase para cada uno de estos días. En él, además de anotar cada una de las actividades que pensábamos realizar, añadimos la secuenciación de cada actividad, cómo la presentaríamos, posibles dudas o preguntas que podrían surgir, agrupaciones de los alumnos, etc. Esto resultó ser muy útil en el aula, porque, al estar tan pautado, te permitía alterarlo a medida que fuese avanzando la clase (si los alumnos estaban cansados o aburridos de un tipo de actividad, se el tiempo se te había escurrido y no te iba a dar tiempo de acabarlo todo y tenías que dar prioridad a alguna actividad…). Además, a mí personalmente me sirvió para irme apuntando caritas sonrientes o tristes si creía que la actividad había dado el resultado que esperaba o no, así como notas con comentarios.

Estas notas me resultaban muy útiles en las pequeñas reuniones de retroalimentación que hacíamos con la tutora tras cada clase, el último paso de nuestra planificación. Si bien no se trataba de planificar, puesto que ya habíamos dado la clase, al revisar la planificación de ese día y ver cómo habían resultado las actividades aprendimos mucho que nos sirvió para los días que vinieron a continuación.

Ahora, una vez finalizadas las prácticas, toca la parte más dura y pesada de todas (no tengo palabras para contar la pereza que me da): revisar esta planificación de nuevo y dejar una versión final de cómo fueron las clases en realidad, para poderla comparar en la memoria con la inicial. Creo que una vez está realizada esta versión final, será muy interesante comparar en papel y con tiempo todos los cambios, pero eso será más adelante.

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